Arranca el Canto V bajando al segundo círculo. Ya en la entrada dirigiendo a la banda para que sala de cine debe ir nos encontramos a un personaje ya conocido de Ovidio: Minos. Lo único que recuerdo es que se metía en guerras, se levantó a la hija de un rey rival y encerró a su semi-hijo mitad toro mitad humano en el laberinto del papá de Ícaro. Independientemente de esto, el segundo circulo nos encontramos con los lujuriosos, que, como nos dice Dante, donde la razón somete al deseo. Me resultó curioso, porque uno creería que en la lujuria es el deseo quien somete a la razón. Inclusive, versos más tarde el autor nos dice: son avaricia, soberbia y envidia las tres antorchas que arden en los pechos Se podría llegar a pensar que la lujuria como pecado capital formaría parte de estos ardores. No entiendo si es un problema de traducción o algo se me escapa. Sin embargo, lo más interesante en este círculo es el dilema pulsional-moral que plantea Dante. Este conflicto es algo para anda a...
Entregá el Daimón
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