Ir al contenido principal

Despertate paparulo

 A mitad del camino de la vida,

en una selva oscura me encontraba

porque mi ruta había extraviado.

Y automáticamente escucho a Cristina, la profesor de Literatura del último año de bachillerato diciendo: "Esta hablando de la crisis de la mediana edad".

Jung cuenta que la introversión es la actitud predominante y necesaria de la segunda mitad de la vida, pero me inclino a pensar que una cosa es mirar hacia tus adentros y otra bajar a tus infiernos. Pasados 15 años el primer párrafo de la Divina Comedia tiene otro sentido para mí, ¿qué es la mediana edad? ¿Cómo uno termina perdido en una selva oscura? 

Dante habla claramente de un desvío, un extravío que va más allá de una crisis de mediana edad. En todo caso, estaría haciendo lo que supongo sería el ver reels de la época, porque la actitud superficial y extrovertida que nos priva ver nuestro interior siempre ha estado ahí. Creo yo, que hay una crítica pesimista que ya ha esta tendencia ya en la época de Dante, porque nadie baja al inframundo si no tiene una tarea a la altura del riesgo.

La obra, por su trascendencia, me imagino tendrá un mundo de significantes más amplios que el decir "representa esto", pero como yo soy la voz psicológica del blog, mi interpretación obviamente estará dirigida a un viaje interior. Lo primero es la incomodidad del estado actual, la consciencia del extravío, donde todo comienza a difuminarse y se relativiza la concepción del mundo que tengo. La confrontación con la Sombra que parece querer devorarnos está en la presencia de las bestias y obviamente como Campbell nos advirtió que sucede en toda buena historia la negativa al viaje:

¿Por qué retornas a tan grande pena,

y no subes al monte deleitoso

que es principio y razón de toda dicha?

Pero como en todo proceso de sanación, aparece la figura fundamental que nos acompaña en este viaje. Y no, no es el terapeuta, que a mi entender lo encarna Caronte (por unos mangos te lleva al inframundo), sino Virgilio, un especie de Ego ideal que nos guía por la oscuridad de nuestro ser, un Ego que guarda íntima relación con el Ánima representada por Beatriz. ¿Por qué no baja ella? Porque no es su terreno.

El primer populacho que conocemos es el de los garcas, aquellos tibios que nunca se la jugaron y nos recuerdan que cómo dijo el Pity Fernandez "morir en vida es tan absurdo viejo !no¡ como alterar lo natural". Lo natural es vivir, identificarse con un self, aceptar la Máscara, integrar la Sombra, y eso requiere jugársela.

... están ansiosos de cruzar el río,

pues la justicia santa les empuja,

y así el temor se transforma en deseo.

Es el arrepentimiento de la falta de deseo, no apostamos lo que deseamos por temor y eternamente estaremos condenados a no sentir deseo, aquellos que da sentido a todo.

Me llamó mucho la atención la entrada del canto IV: porque "rompió el profundo sueño de mi mente un gran trueno" me recuerda al " relámpago en el cielo azul" que es la metáfora que suele utilizarse en psiquiatría para hablar de la PDA (psicosis delirante aguda). Esta imagen demuestra lo abrupto que una idea, un pensamiento, o símbolo que irrumpe en una consciencia que no tiene la fortaleza para poder sostenerlo puede desestructurarlo completamente. Sin embargo, un trueno que rompa el profundo sueño lo que hace es dar un mensaje de lo profundo nuestro, con la fuerza de rompernos, pero que logra despertarnos.

En este nivel, pasando el Aqueronte se encuentran aquellos, que incluso siendo grandes, no conocieron la cara Dios, o la verdadera cara de Dios.  Estos, a diferencia de los anteriores, viven sin esperanza en el deseo ¿porque la importancia del deseo?

Jung en Símbolos de transformación (Obra Completa 5) cuando habla de la libido explica que es una energía más general que la sexualidad o el poder. Las figuras mitológicas que utiliza son por ejemplo Hermes, el Espíritu Santo y Eros. Eros es el dios del deseo, aquel que une y da orden tanto al cosmos como a las vínculos. La falta de deseo es la ausencia del orden y por tanto la patología. Así como los tibios nunca habían conectado con su Eros, los que nunca conocieron a Dios tienen un Eros sin esperanza por no haber rendido correctamente los rituales y el culto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Aprender de lo reprimido

Uno de los movimientos psíquicos esenciales del ser humano desde tiempos ancestrales, es la necesidad introspectiva del entenderse a uno mismo. No solo en el clásico "conócete a ti mismo" del Templo de Delfos, sino en variedad de culturas y momentos históricos, como en el Valle del Indo, donde se vio nacer el Yoga y fue cuna de toda la ideología y filosofía que le precede. La cuestión fundamental es ¿qué implica el conocerse a uno mismo? ¿cuál es la vía para lograrlo? Fausto es un erudito de la época, que maneja varias ciencias. Sin embargo, no encuentra en estos saberes las respuestas que le calmen el alma, y si bien sabe que para entenderla debe adentrarse en terrenos oscuros, y dice no temer a infiernos ni demonios, no soporta ni puede retener a un espíritu una vez que lo invoca.  El Psicoanálisis puso de manifiesto, lo que ya Platón había dejado entender más de 2000 años atrás en su alegoría del carro alado (acá Franco es donde me tiras un facto sobre el tema que me desmo...

浮士德 (Fú shì dé)

En el acto IV se retoma el arco del emperador. Ahora está exiliado esperando que se la vengan a dar sus detractores, que han armado una facción antiemperador. Mefis y Fausto se entrometen a ayudarlo con un ejército mercenario de bandidos de la montaña y un par de magias, ilusiones y lluvias de sangre típicas de cualquier necromancer.  El punto del acto parece ser los altibajos: hoy estás en la cima y mañana en el fondo. Algo que los chinos explicaron a la perfección en el I Ching o libro de las mutaciones. Cambio es todo lo que hay . Lo importante es saber dónde estás y si estás subiendo o en caída para tomar las mejores decisiones. Pero la idea no es ir contracorriente sino saber vivir en el pozo y también en la gloria.   El mar ejerce su dominio ola sobre ola, se retira sin haber creado nada, lo cual me produce espanto hasta la desesperación. Es una fuerza de elementos desencadenados que no tiene fin alguno.  A Fausto lo desesperan los altibajos de la vida, la impe...

Dios le da a cada uno su propia guerra

 Luego de un tomo I, varios viajes, aventuras, amoríos ilegales como platónicos. Fausto encuentra el objeto de su pasión, aquello que llama la atención a los mortales y le es incapaz de entender aquel que no teme a la muerte. Dónde encontró ese deseo tan profundo que desea que se le sea satisfecho es en un cuelgue que tuvo viendo las olas del mar. Y a mi, en su descripción, me vinieron dos imágenes bastante potentes: [...] Domina allí ola tras ola, animada de fuerza, que luego se retira sin haber logrado nada, cosa capaz de angustiarme hasta la desesperación. ¡Oh, fuerza sin objeto de los indómitos elementos! En ese punto mi espíritu osa volar por encima de sí mismo: en esto querría yo luchar, esto es lo que yo querría vencer [...] Y si sigue: [...] Así que presto he trazado en mi mente plan tras plan: consigue para ti el exquisito deleite de expulsar al poderoso mar de la orilla, de estrecharle los límites a la húmeda extensión y obligarla a retroceder muy adentro de sí misma. Ten...