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Cada vez más podrido

 Arrancamos el canto IX con Dante cagado hasta las patas aguantando que Virgilio convenciera o acordara no entendí muy bien que con unos demonios. Lejos de tranquilizarlo al volver le tira "Deberemos vencer en esta lucha..." seguido de un facto:

¡Cuánto tarda en llegar quien esperamos"

En el esperar hay dos problemas: por un lado está el foco en el tiempo, nos hace estar pendiente del cambio y de todo lo que esperamos de él. Justamente el poner la atención en este factor nos centramos en el cronos, como tiempo cuantitativo, algo que simplemente tiene que pasar, y no en el Kairos. Este último es el tiempo vital, es el momento justo donde uno está con todas las pilas puesta para hacer algo creativo o enriquecedor, el tiempo justo.

Con esta advertencia, Virgilio lo manda a Dante a ir al pozo más profundo del infierno, dandole esperanzas de que él ya lo había hecho en el pasado. Como si el hedor no fuera poco, aparecen las Erinias, que son unas especie de secuaces de Medusa. No entiendo si estaban ahí por castigo o para castigar, pero a pesar de las amenazas, Medusa nunca se presento.

Luego durante un canto entero se pasa hablando con un personaje que está metido en una cripta, cuya identidad desconozco y seguramente sea importante para entender el trasfondo político de los versos. Sin embargo, algo que nos deja es el consejo que le da.

"Vemos, como quien tiene mala luz,

las cosas -dijo- que se encuentran lejos,

gracias a lo que esplende el Sumo Guía"

Apolo representa el oráculo, porque la luz divina que brilla del sol ilumina todo aquellos que se esconde en la oscuridad, sea pasado, presente o futuro. Los muertos de nuestros infiernos no tienen la capacidad de ver más allá de lo que los llevo ahí, o de la información de los nuevos que llegan, solamente pueden tener un ápice de intelecto en la medida que vean la luz del Sumo Guía. Asumo que habla del Self. Dante no le cabe mucho lo que le dice, quizás por sentir que es al pedo todo lo que está haciendo y su crecimiento de persoanje, a lo que Virgilio le pide que aguante el pichi, que ya tendrá sentido el consejo.

Bajando por un acantilado, aparecen aquellos que injurian con el fraude. Dante nos dice algo que me parece (a menos con mentalidad del hoy) doblemente incorrecto:

"más siendo el fraude un vicio solo humano,
más lo odia Dios..."

Siendo obra del señor, me resulta raro que Dios nos dote de un vicio y luego nos odie por ello, pero más extraño me parece que nos odie por algo que es esencial y puramente humano. Obviamente esto no es tan literal (o sí) y la moraleja que nos da el autor va en cuanto a qué mal es peor en la esencia humana: hacer daño a otros, hacerse daño a uno mismo, y el fraude que es una forma de estropear el vínculo del amor natural entre los hombres.

Al siguiente paso, llega uno de los encuentros que en mi opinión, son de los más curiosos. Si a la entrada se encontraba Minos dirigiendo la batuta, a este punto nos encontramos con su hijo el minotauro Asterión, que da una primera imagen simbólica que es la del peligro en el laberinto. Pero seguido encontramos a uno de los personajes que más curiosidad me genera de la mitología griega, es el mismísimo Quirón, deidad de la sanación, pero específicamente de la homeopatía. Quirón es el curador herido, cuando es dañado "accidentalmente" por Hércules mamado, la mezcla de sangre y veneno (y seguramente ayudado por su inmortalidad) logra hacer medicamentos que sanan a los otros. Psicológicamente, el curador herido del terapeuta representa la capacidad que tiene el terapeuta (o debería tener) de conectar con su enfermo inconsciente, para empatizar con la enfermedad consciente del paciente, poder acompañarlo y recueperar su salud inconsciente.


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