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Algunas cosas sobre los hombres en el prólogo en el cielo.

Tanto el preludio como el prólogo en el cielo son un intento muy interesante de Goethe de radiografiar la naturaleza humana. Están llenos de afirmaciones pesimistas a las que no les falta nada de lucidez. Voy a tomar un par de ellas como punto de partida, dejando claro que no sé un choto de Goethe ni de la cultura alemana de la época, así que esperen de esto muy poco marco teórico y una gran dosis de chamuyo criollo.
La primera frase que me dejó tecleando fue: Intenta sólo confundir a los hombres; ya que satisfacerlos es una tarea muy difícil… ¿Qué prefieres entonces, el éxtasis o la cólera?
Ya está dejando claro que no va a conformar a su público (no pidan fan service) y que no espera nada de ellos. En definitiva, “que son todos una verga” y como Goethe es un autor mundialmente leído y será un referente, probablemente, hasta que derritamos el planeta o lo volemos a la mierda, lo que está diciendo, por extensión, es que toda la humanidad es una verga o, por lo menos, sus contemporáneos y las siguientes generaciones que vendrán. No queda claro que prefiera realmente el éxtasis, porque con la bardeada que le pegó a su público es probable que quiera ponerlos un poco del orto a todos.
La segunda: 
¿Para qué hablar tanto de la inspiración? Esta no se le presenta nunca al que vacila. Esta afirmación respalda la primera y también es una forma de decirle a los poetas contemporáneos: son todos putos, putos, putos y cagones. Es otra de las formas de “el mundo no es para los tibios” con la dosis de hate de un twittero profesional del siglo XVIII.
En el prólogo en el cielo Mefistófeles le dice a Dios que los hombres sólo usan la razón para ser más brutales que todos los demás animales. Con esto vuelve a decir lo VERGA que es la humanidad, pero deja entrever que es porque el mundo está un poco mal hecho. Los hombres son animales que están 
overpowered porqué Dios, en su bondad, les dio una skill divina, que fueron tan hijos de puta de usar para el mal. La conclusión de todo esto es que para Goethe Dios es muy bueno pero, como es sabido, ser muy bueno te hace siempre muy boludo.
Sin embargo, en la siguiente frase Dios ya no parece tan boludo, porque le dice a Mefistófeles que mientras vivan los hombres en la tierra tiene vía libre para tentarlos y tira alta frase: 
el hombre pifia mientras tiene aspiraciones. Estoy seguro que Dios después de eso le dio un sorbo final al mate y se fue a cambiar la yerba, una táctica de los viejos campechanos para dejarte rumiando palabras. Este plot twist divino lo que muestra es que errar es lo propiamente humano, que es nuestra diferencia específica para con las demás criaturas, que actúan o por instinto o por sabiduría divina. ¿Somos una verga?: Si. Pero es porque tenemos aspiraciones, porque estamos siempre en una y nos vamos llevando las cosas por delante, sean sillas, mesas o el planeta entero.


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