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Helena de Trolia

En el acto III está claro que si hay algo mainstream es secuestrar a Helena. En este caso Mefistófeles, travestido como una vieja Fórcida con un solo diente y un solo ojo, engaña a la espartana más bella haciéndole creer que el rey Menelao va a sacrificarla. Algo que no tiene fucking sentido después del quilombo que hicieron los melenudos aqueos para rescatarla. Pero parece que, para Goethe, Helena tenía tanto de linda como de pelotuda. Así que cae en la trampa y es llevada a un castillo mágico donde reina Fausto que, en cinco minutos, le ofrece el reino, se la chamuya, la lleva para una cueva y le hace un pibe. Tuve que leer un poco de contexto porque no entendía una goma de a donde iba todo esto, ni que carajo pasaba con el niño Euforión. Buscaba cobre y encontré oro.  Fausto es un moderno, un hombre de ciencia. Después de que Descartes reinventara el conocimiento partiendo del  cogito, ergo sum ,   se produce una ruptura con el mundo clásico y medieval. Nadie diría, c...

Hacer luz lo de las profundidades

 Desde que comencé a interesarme y adentrarme en el mundo simbólico de lo que llaman psicología dinámica (analítica y demás derivados del psicoanálisis), uno de los símbolos más convenidos y reiterados por los autores es el del inconsciente en dos formas: el bosque y el mar. Nunca me había cuestionado que podrían llegar a representar diferentes aspectos de nuestra psique profunda hasta estos capítulos de Fausto. La asociación entre los dos espacios y el mundo psíquico es bastante básico: una apariencia manifiesta que transmite misterio, que puede ser bello o apreciable de por sí, pero que en su interior una vez que nos adentramos encontramos un fantástico y rico nuevo mundo. Pero ¿en que se diferencia un mar de un bosque? Hace unas entradas atrás, en los análisis de la primer parte del Fausto, este se escondía después de haberla cagado matando al cuñado, en los bosques y más profundamente aún en una cueva del mismo. Esto daba una idea de como el protagonista, habiendo metido la pie...

Si no hubiera ninguna bruja, ¿Quién querría ser diablo?

Manto decía que amaba al que desea lo imposible. Imposible fue seguir el hilo de estos capítulos con tantos primos de Mefistófeles que van a apareciendo para decir cuatro cosas. No obstante, en la loca carrera del homúnculo por nacer aparecieron altas frases Allá donde reinan los fantasmas es también bienvenido el filósofo.  Goethe si bien está inserto en la tradición y leyó con mucha atención a Platón y al idealismo Alemán,  no deja de mostrar la imagen del filósofo como creador de fantasmas y a la filosofía como un juego peligroso que puede erigir sinsentidos. Es consciente de los límites y de los peligros de la razón y de los grandes sistemas.   Aquello a lo que uno está acostumbrado es un paraíso. Es recurrente el tema de la costumbre, a veces como una carga y otras como un alivio. En este caso, la frase se la dice una dríada a Mefistófeles, que no es tan poderoso en tierra extranjera como en el norte, donde podía volar y manipular a todos a su antojo. Parece ser...

Más allá de la Sombra

 Los capítulos venideros toman una ruta especial debido a la aparición de un personaje curioso: el Homunculus. ¿Qué hay más allá del inconsciente freudiano (qué es el inconsciente más popular)? ¿Somos seres motivados por nuestros impulsos reprimidos realmente? ¿o hay estratos de la mente humana que también nos definen y nos mueven más allá del mundo de las represiones? El problema con el camino de individualización es que una vez que nos empapamos en la Sombra, y sobre todo la aceptamos, es muy difícil salir de ese lugar. Escaparse del canto de las Sirenas, alejarnos de la fuente de Narciso, des-convertirnos de piedra luego de ver las serpientes de Medusa, etc. Son todos hechos mitológicos que refieren a los peligros de la Sombra en nuestra persona. Es tentadora porque amplía nuestra consciencia, ¿cuántas verdades nos hemos perdido por estar ciegos, o rechazarlas? Sin embargo, el camino de trascendencia implica no morirse en la verdad de la Sombra. Este terreno, tal y como el Homun...

La belleza y la gracia

El capítulo comienza con Wagner, completamente full metal alchemist, en el laboratorio, rompiendo el tabú y practicando alquimia humana. Está creando un homúnculo dentro de un frasco, que ni bien nace empieza a hablar boludeces, sin embargo plantea algo interesante: Mientras a lo natural ni siquiera parece bastarle el mundo, lo artificial sólo requiere un reducido espacio. Hablando este tema con mi homúnculo de confianza, también encerrado en un cristal, Chat GPT, surgió la interpretación de que el ser humano, al ser una criatura natural, siempre va a estar deseando y necesitando más, de manera ilimitada. Al contrario, un homúnculo, que no tiene cuerpo, ni instintos, ni temor a la muerte, y no tiene deseo propio porque está programado, es limitado y no necesita nada.  Y ese es el problema de Fausto, que (culo veo, culo quiero) sigue obsesionado con encontrar a Helena, aventurándose hasta el río Peneo donde se encuentra con el centauro Quirón. Este lo lleva en su lomo y, como buen t...

El encuentro con la Madre

Fausto ha logrado, por medio de algún chanchullo que habrá hecho Mefistófeles, colarse en la corte imperial. Un emperador tomadísimo por lo demoníaco, él como varios personajes de la corte. Más allá de las referencias literales, y la corrupción capitalista a la que se entra con la invención del papel moneda, hablamos de la dominancia del Yo por sobre la Sombra. Ahora el paso siguiente, es uno de los más complicados para una mente que se encuentra padeciendo, una mente estancada. El encuentro con lo Bello, representado por medio de Paris y Helena, es la belleza en términos de Eros, la belleza por la vida y el mundo en sí. En psiquiatría y psicología, hay una definición académica y muy precisa de la enfermedad mental: aquellos síntomas/rasgos que se caracterizan por la rigidez, lo disfuncional, y la in adaptabilidad social. Sin embargo, mejor que está definición me gusta la de que la enfermedad mental es la perdida de la capacidad de ver lo bello en la vida, la enfermedad del Eros. Este ...

Capitulum digressio

Los capitulos que van hasta el laboratorio, comienzan con un cuento falopa sobre la creación del dinero que no me puede chupar más un huevo, pero que confirma la teoría de Rebord de que el dinero en papel es magia. Prefiero detenerme en el regreso, cuando ven que Wagner ha reemplazado fácilmente a Fausto en la cátedra y encuentran al bachiller  que, después de leerse un par de libros, ya cree tener la posta. "Me dijeron tantas mentiras como cosas sabían, pues no creían en lo que sabían y así consumieron su vida y la mía", d ice convencido, y el diablo reconoce que los adultos a veces mienten a los jóvenes para no arruinarles la vida de entrada, para evitar spoilers y darles la oportunidad de descubrirla por si mismos. Porque al contrario de lo que pensaba Arendt, de que cada generación trae a cuestas la esperanza de reinventar el mundo, el diablo asume  que nadie piensa nada necio o cuerdo que no haya sido ya pensado antes.  El mal es, entonces, esa cirularidad con forma...